Calderas industriales de alto rendimiento
Ahora es posible beneficiarse de los elevados rendimientos de las calderas modernas para optimizar los costes de una empresa. Su adquisición reduce drásticamente los costes de combustible y además se amortizan más rápidamente porque reciben subvenciones.
Existen diferentes tecnologías disponibles para aumentar el rendimiento de una caldera y poder así ahorrar combustible:
- Condensación: la condensación consiste en el aprovechamiento del calor residual que tiene el humo de la combustión
- Baja temperatura: las calderas convencionales están optimizadas para funcionar a pleno rendimiento sólo en casos de máxima demanda de calor. El resto del tiempo, funcionan a un rendimiento más bajo. Las calderas de baja temperatura están optimizadas para funcionar al máximo rendimiento
incluso durante demandas bajas de calor
- Biomasa: la biomasa es un recurso que se está utilizando desde hace relativamente poco tiempo a nivel industrial, pero que está teniendo excelentes resultados, gracias a que sus combustibles
a menudo proceden de residuos de cosechas o de maderas recicladas que de otra forma son inútiles. Las calderas modernas de biomasa disponen de la
tecnología más elevada, equiparable a las calderas de condensación o de baja temperatura, gracias a que han sido desarrolladas en países de alta tradición tecnológica donde abunda
la biomasa, como Alemania o Austria. Este tipo de calderas son especialmente rentables en lugares cercanos a centros de producción de biomasa, sobre todo con algunos tipos de ellas, como las cáscaras de almendras, avellanas, restos de poda de vid u olivo, huesos de aceituna, etc., combustible cuyo precio es muy bajo. Algunos ejemplos de este uso es por ejemplo, la empresa escocesa que produce el whiskey Johnny Walker o el vodka Smirnoff, que utiliza los residuos de la fermentación de sus licores para producir calor y electricidad para la fábrica, con lo que cubre una media del 85% de la demanda de energía.