
Las calderas de condensación a gas aprovechan el calor del humo para la calefaccion, emitiendo humos a temperaturas muy bajas.
Las calderas de condensación alcanzan muy elevados rendimientos, de hasta el 110%, proporcionando ahorros de combustible que llegan al 40%, con el consecuente ahorro de costes. Las calderas de condensación están muy extendidas por el norte de Europa, que es donde se desarrolló su tecnología, y están siendo muy aplicadas desde hace tiempo debido al ahorro que proporcionan.
En España, los Planes Renove de Calderas ofrecen subvenciones a cambio de sustituir la caldera antigua por una nueva de condensación.