
Ahora existen en el mercado calderas que ofrecen elevados rendimientos, de hasta un 110%, que supone un ahorro de hasta ael 40% del combustible
Las calderas de alto rendimiento pueden ser aplicadas en cualquier ámbito: a nivel doméstico, para producir la calefacción central, el agua caliente, o a nivel industrial, para producir calor en grandes cantidades, necesario para los procesos industriales. La aplicación de las calderas de condensación, de las calderas de baja temperatura o de las calderas de biomasas implican grandes ahorros en el gasto de energía, que junto con las subvenciones que recibien, producen una rápida amortización de pocos años.
Hasta no hace mucho tiempo, las únicas calderas de condensación que existían eran las calderas que funcionaban mediante el gas, dada la tecnología, pero desde hace sólo un par de años también es posible adquirir calderas de condensación de gasóleo.
Las calderas de condensación consiguen elevados rendimientos porque aprovechan el humo producido por el combustible durante la combustión, así como el calor contenido en la condensación del agua presente en el humo.
Por último, presentaremos en esta web las calderas de biomasa. Estas calderas no son de alto rendimiento, pero están basadas en las energías renovables, de forma que su uso resulta ecológico. Además, el combustible de la biomasa resulta más económico que los fósiles, por lo que están teniendo cada vez más aceptación.
Las calderas de baja temperatura funcionan de otra manera. Una caldera convencional está optimizada para conseguir cubrir la demanda de calor incluso en los días más fríos del invierno. Pero esos días son sólo unos picos de consumo muy concretos; el resto del tiempo, estas calderas siguen estando optimizadas para cubrir esas elevadas demandas, y sus rendimientos en el resto de los días del año en que no se requiere tanta potencia calorífica, siguen estando optimizados para temperaturas elevadas. Esto significa, que su rendimiento ante demandas bajas de calor, cae. Esto no ocurre con las calderas de baja temperatura, que optimizan su combustión regulándose de forma automática para adaptarse de forma muy exacta a la demanda de calor que hay, evitando producir calor de más. En esto basan su eficiencia.
→ Ver calderas de condensación a gas